jueves, 6 de marzo de 2014

Un rayo de esperanza.

Ya era de día, los chicos seguían igual ninguno había despertado ni nada, entonces al verlos igual volví a derrumbarme, en ese momento me sonó el móvil, era mi madre, me disponía a cogerlo:
- Yo: Dime mamá. 
- Mamá: ¿Dónde estás? Ven a casa que tienes que ir al colegio.
- Yo: Estoy en el hospital que los gemelos están en coma por el accidente de tráfico del otro día, si quieres que vaya al colegio tienes que venir a buscarme, pero después me dejas con ellos otra vez en e hospital.
- Mamá: Vale, espérame allí, no tardo.
Me sorprendí al ver que mi madre no me echaba ninguna bronca, muy raro en ella, pero mejor. Ayer no había ido a clase a si que hoy no llevaría los deberes y la gente empezaría a preguntarme que porque no fui, tengo que inventarme alguna escusa, esto que ha pasado no tengo que contárselo a nadie.
Al rato, la madre y el padre de los gemelos entraron el la habitación y se derrumbaron, empezaron a llorar al ver que sus hijos no mejoraban, yo no hablé, pero escuché a la madre de Dani gritar: '¿Por qué?¿Por qué ellos y no nosotros? Ojalá estuviéramos nosotros en su lugar...'
Al oír esas palabras tan duras temblé y quería llorar, los gemelos estaban en estado crítico ni si quiera los médicos sabían que iba a pasar con ellos, ojalá y todo saliera bien, los necesito, necesito verles reír.
Pasad media hora me llamó mi madre al móvil y me dijo que bajara, que ya estaba en la puerta. Me despedí de los padres de los gemelos y les dije que luego, después del colegio volvería con ellos, ambos me dijeron que por favor no contara nada en el colegio, que ellos ya habían llamado a la directora para que no se preocuparan, obviamente asentí, no se lo iba a contar a nadie. Bajé corriendo, porque llegaba tarde, pero más vale tarde que nunca.
Al principio no veía el coche de mi madre hasta que ella no pitó y la localicé, entre con ella en el coche y en el trayecto la conté todo, otra vez me derrumbé, este tema era superior a mis fuerzas, los chicos se habían convertido en toda mi vida en solo unos días. En ese momento recordé que esa misma tarde tenía ensayos pero me los iba a saltar, prefería estar con los gemelos en el hospital.
Estábamos llegando al instituto y aun no sabía que mentira contar para que la gente me dejara en paz, supongo que diría algo típico como que estaba mala, pero no se lo creerían ya que los gemelos estaban en la misma clase que yo y que casualidad que ninguno de los dos fuera ayer a clase y que hubieran faltado el mismo día que yo.
Legaba tarde, entré al colegio y fui corriendo a clase, que ya habían empezado, no sabía si interrumpir o esperarme a la siguiente clase, decidí entrar porque tocaba matemáticas y como me perdiera una clase más estaba perdida. 
Entré todos se me quedaron mirando y se escuchaba como cuchicheaban a mis espaldas, la profesora no me dijo nada ya que ella estaba informada de lo que les había pasado, me senté y los chicos que se me sentaban a mi lado empezaron a preguntarme que porque no había ido a clase y decían que era mucha casualidad que justamente el día que falté to tampoco vinieron los gemelos, me callé, no quería dar explicaciones a nadie.
Aunque se suponía que había entrado para atender, mi cabeza estaba en otro mundo, estaba pensando que podía ir a los ensayos, ya que lo necesitaba, y después ir al hospital y pasar el resto de la tarde y la noche con los gemelos. Se pasaron las tres primeras clases y tocaba el recreo, la gente de clase empezó a agobiarme y empezaron a sacar conclusiones que no eran verdad, por ahí decían: 'Seguro que la han echado ya de la voz, normal, canta como el culo'; 'seguro que han cambiado a los gemelos de instituto y ahora ella va a estar marginada'; 'seguro que los gemelos ya no quieren saber nada de ella'. En ese momento me levanté de revote y grité: 'No habléis si no sabéis que pasa, gilipollas.' La gente se quedó boquiabierta y yo salí de clase corriendo, decidí llamar a mi padre para que viera a por mí e irme a casa no podía aguantar la presión que se sentía en clase.
Llegó mi padre y le dije todo lo que me había pasado en clase y le conté lo que les había pasado a los gemelos que él aun no lo sabía, le dije que me llevara a casa que tenía que ducharme, cambiarme de ropa y hacer deberes atrasados, y eso hizo.
La tarde se me pasó eterna pero al fin llegó la hora de ir a los ensayos, estaba nerviosa porque no sabía si allí la gente sabía algo, pero suponía que no, a si que por si acaso no diría nada. Llegamos a Telecinco y entrando me encontré con David, nuestro coach, él me calmo y me dijo que luego se vendría un rato conmigo a ver los gemelos, sonreí levente, era muy majo. Los ensayos se estaban pasando muy rápido, después de cantar algunas canciones, hacer algunos dúos, etc David me dijo que me acercara a él. Me acerqué y me dijo que él me llevaría al hospital, yo le dije que vale pero tendría que avisar a mis padres, les llamé  se lo dije, ellos aceptaron y me dijeron que luego se pasarían a buscarme para llevarme a casa.
En el trayecto hacia el hospital David me dijo que él tenía planeado que los gemelos y yo quedáramos como finalistas de su equipo para batirnos en duelo con los demás finalistas de los otros coachers, eso me hizo sonreír pero a la vez me sentía mal porque había más concursantes a parte de nosotros y no veía bien que desde ya supiera a quien quería dejar para el final, porque los demás también eran geniales y también merecían ganar. 
Por fin llegamos al hospital, yo llevé a David a la habitación de los chicos, allí estaban, como siempre, no se movían, las lágrimas querían brotar de mis ojos pero me hice la dura. David se puso a hablar con los padres de los gemelos, les intentaba tranquilizar y se los llevó a tomar algo para que desconectaran, yo decidí quedarme con ellos en la habitación.
En cuanto de fueron, como no, yo me puse a llorar durante un rato. Me llamó mi madre y conseguí convencerla para volverme a quedar a dormir otra vez con ellos, me esperaba otra larga noche. Cuando ya me había calmado un rato, me puse a cantar:
- Yo: 'Me quedo callado 
Soy como un niño dormido 
Que puede despertarse 
Con apenas sólo un ruido 
Cuando menos te lo esperas 
Cuando menos lo imagino 
Sé que un día no me aguanto y voy y te miro'

En ese momento vi como Jesús se movía, me quedé atónita, llame corriendo a un médico y me dijo que era normal que se pudieran mover porque pueden tener movimientos reflejo, eso podía ser bueno o malo, yo recé porque fuera bueno. El médico se fue de la habitación y yo seguí cantando:
- Yo: Y te lo digo a los gritos 
Y te ríes y me tomas por un loco atrevido 
Pues no sabes cuanto tiempo en mis sueños has vivido 
Ni sospechas cuando te nombré 

Yo, yo no me doy por vencido 
Yo quiero un mundo contigo 
Juro que vale la pena esperar, y esperar y esperar un suspiro 
Una señal del destino 
No me canso, no me rindo, no me doy por vencido'

Al terminar la canción recordé cuando ellos la cantaron para la voz y me puse a llorar como una tonta, los quería demasiado, nunca me separaría de ellos. Al rato vinieron los padres de los gemelos, David ya se había ido, y yo les comenté que me quedaría con ellos, a si que ellos me dijeron que si me importaba quedarme sola, que ellos no habían descansado hacía varios días y necesitaban dormir, les dije que se fueran tranquilos, que yo me quedaba con ellos.
Sus padres se fueron, ya era la una de la mañana y decidí dormir un rato, para tener fuerzas mañana, les di las buenas noches a los gemelos. Me dormí.
En esas pocas horas de dormí tuve un montón de pesadillas en las que soñaba que les pasaban cosas malas a los gemelos. Escuché mi nombre, no sabía si lo había oído en sueños o alguien me estaba llamando, abrí los ojos y vi a Jesús de pie, diciendo mi nombre y dándome palmaditas en la cara, no me lo podía creer, me levanté de golpe de la silla y nos fundimos en un abrazo, le abracé tan fuerte que casi nos estampamos contra la pared. Él me pregunto que había pasado, no se acordaba de nada, yo le conté todo lo que había pasado, se quedó atónito, le dije que llevaban varios días en coma, sin moverse ni nada, él no se lo podía creer pero vio a su hermano en coma, tumbado sin moverse, se puso a llorar. En ese momento le abracé, y le dije que si el había salido de esto Dani también saldría. Le presté mi móvil para que llamara a sus padres para decírselo, los padres se pusieron a llorar y vinieron lo más rápido que pudieron al hospital.
Dios, era el día más genial de mi vida, Jesús volvía a ser el de antes, pero Dani seguía igual, no se movía y una máquina respiraba por él. Solo esperaba que se despertara como Jesús, pero por el momento nada cambiaba en él.

lunes, 3 de marzo de 2014

Mis mayores temores estaban a punto de cumplirse.

Me pasé el fin de semana entero llorando, cada minuto miraba su última conexión de WhatsApp, nada cambiaba, todo seguía igual. Tenía tanta presión sobre mí que decidí contárselo a mi madre:
- Yo: Mamá, tengo que decirte algo.
- Mamá: Dime cielo.
- Yo: Verás, el último día de ensayos, cuando veníamos a casa el coche de los gemelos tuvo un accidente, lo vi con mis propios ojos, estoy preocupada, mañana es lunes y llevo casi 3 días sin saber nada de ellos...
- Mamá: ¿Está un poco pesada tú con los gemelos no? Seguro que nos le ha pasado nada.
Me quedé fría como el hielo ya que veía que por parte de mis padres no iba a obtener ninguna ayuda, yo se lo había contado con intención de que me acercasen a su casa en coche, pero veo que les importo una mierda.
Ya que mis padres no querían ayudarme tomé una decisión, iba a ir a la casa que tenían alquilada los gemelos en Madrid, ellos habían alquilado una casa durante el tiempo que estuvieran en el programa ya que venir desde Sevilla sería agotador. Esa misma noche, una noche fría de domingo salí por la puerta a eso de las diez sin que mis padres se enteraran porque sino me mataban.
Estaba un poco desorientada ya que no solía salir sola por Madrid, no sabía exactamente donde vivían solo más o menos ya que había ido una o dos veces a su casa a cantar. Me perdí, no sabía como explicarle a la gente donde quería ir porque ni yo misma lo sabía, rompí a llorar en un callejón, sola.
Me había perdido, no sabía nada de los gemelos, obviamente no sabía como volver a casa, ¿qué más me podía pasar? Cada vez se hacía más y más de noche, casi no se veía, las farolas estaban fundidas, tenía mucho miedo. En ese momento sonó mi móvil, respiré, estaba tan agobiada que no sabía ni que había cogido el móvil. Era mi madre, ¿y ahora qué hago?¿cojo el teléfono y la cuento la verdad o no se lo cojo? No sabía que hacer, con ambas respuestas me iba a castigar, soy tonta, me meto en líos yo sola pero es que no podía estar ni un día más sin saber nada de mis gemelos, me decidí a cogerlo: 
Yo: ¿Sí? (susurré)
Mi madre me empezó a llamar de todo, la entiendo me he ido sin avisar y para colmo me he perdido. Intenté tranquilizara pero lo único que conseguí es que me castigara, después de un rato me preguntó en que calle estaba, yo le dije el nombre de la calle y me dijo que me estuviera quieta que iba a ir a por mí ahora mismo.
Por lo que oía a mi padre por detrás no andaba muy lejos de casa, seguro que había estado andando en círculos, más tonta no puedo ser.
Tras una media hora vi mi coche entre la tiniebla, fui corriendo hacia él y me subí. Mis padres no me dirigieron la palabra en todo el camino, se me hizo eterno. Al llegar a casa las únicas palabras que oí de mi madre fueron: 'El miércoles no vas a los ensayos.' En ese momento me derrumbé, no podía quedarme sin ensayos, necesitaba ir a ver si estaban los gemelos o sí les había pasado algo.
A medida que pasaba el martes mi madre se veía menos enfadada le conté todo lo que sentía hacia los gemelos y parece ser que me entendió, conseguí que me levantara el castigo, estaba deseando que fuera mañana para ir a los ensayos y confirmar que no les había pasado nada grabe. Me fui a dormir.
A la mañana siguiente, como todas las mañanas miro el WhatsApp y veo que los gemelos ya no me salen en los contactos, lo que me faltaba para empezar bien el miércoles. ¿Qué les podría pasar? Ojalá  hayan cambiado solo de número porque había muchas chicas que se hacían llamar ''amigas de los gemelos'' que pasaban sus número por Twitter y entonces sus fans, las gemeliers, les acosaban, ojalá y solo fuera esa. Por cierto, yo me consideraba gemelier, pero gemelier con privilegios, en fin.
El día en el instituto se me hizo largo, no, se me hizo eterno, lo único que pensaba era en abrir la puerta de la sala de reuniones de los elegidos de David y verlos allí, con esa sonrisa que me enamoraba. Sonó el timbre, salí como una loca corriendo hacia mi casa, comí volando, hice los deberes y solo quería que llegara la hora de tener que irme a los ensayos, por dentro me estaban comiendo los nervios.
Llegó la hora de irse, quería moverme pero me quedaba paralizada por los nervios, subí a coche, me sentía fría, como si estuviera muerta, no podía aguantar más. Ya se veía Telecinco en el horizonte de la carretera, poco a poco nos acercábamos, al llegar al parking no estaba el coche de los gemelos, empecé a preocuparme más de lo que estaba pero miré el reloj y era un poco tarde, recé porque ya estuvieran dentro.
Mis pasos cada vez eran más cortos porque me temblaban demasiado la piernas, a medida que me iba acercando vi a dos personal mayores hablando en frente de la puerta de los seleccionados de David, poco a poco conseguí reconocer a la madre de los gemelos hablando con nuestro coach, David.
Me acerqué tímidamente, la cara de la madre de los gemelos estaba descompuesta, en sus ojos noté tristeza y se notaba que había estado llorando durante mucho tiempo, ella me reconoció, eso sería porque como antes dije había ido varias veces a su casa en ese momento David dijo:
- David: Bueno chicas, os dejo solas mejor que tengo que ensayar con los demás.
En ese momento me preocupé, vi como poco a poco, entre sollozos, la madre de los chicos quería decirme algo, mis ojos empezaron a inundarse  y empecé a temblar, se dispuso a hablar:
- Mamá de los gemelos: Tengo que decirte algo muy importante...
- Yo: ¿Os pasó algo grave en el accidente de coche?
- Mamá de los gemelos: ¿Cómo sabes que tuvimos un accidente?
- Yo: Porque justamente salíamos detrás pero por más que grite a mis padres que pararan para ver si os había pasado algo no me hicieron ni caso..
- Mamá de los gemelos: Sí, es relacionado con eso.
- Yo: ¿Qué ha pasado?
Pasaron unos segundos incómodos de silencio en los que poco a poco veía como la madre de los gemelos tenía cada vez más ganas de llorar, me lancé sobre ella y la abracé fuertemente. Me puse a llorar. Entre lágrimas y sollozos entendí algo sobre los gemelos, nada bueno, todo lo contrario, algo malo. No fue capaz de decírmelo, solo me dijo que fuera con ella. 
Nos subimos en su coche, en el camino la mujer no paró de llorar, algo malo pasaba, yo decidí llamar a mi madre para decirla que luego la madre de los gemelos me acercaría a casa, no quería que se enfadase conmigo como el otro día. 
El camino se me hizo eterno, cuando vi que nos acercábamos a un hospital me temía lo peor. Aparcamos en el parkin y ella entre lágrimas me dijo:
- Mamá de los gemelos: Sube a la tercera planta, la sala 320, yo soy incapaz de subir.
Eso me preocupó, pero yo necesitaba saber que pasaba, me decidí a subir, cogí el ascenso y pregunté donde estaba la sala 320, una enfermera me dejó en la puerta y me dijo que no había nadie, que podía pasar.
Temblé, contuve las lágrimas y abrí la puerta muy lentamente, a medida que iba abriendo la puerta vi dos camillas, me temía lo peor, entré y los vi, estaba los dos tumbados, con los ojos cerrados y conectados a un montón de máquinas, al parecer en a colisión con el otro coche se les comprimieron los pulmones y no podían respirar, una máquina respiraba por ellos, al ver eso me derrumbé y agarré una mano a Dani y otra a Jesús. No podía más sería capaz de ponerme yo en su lugar con tal de que ellos dos salieran bien y volvieran a ser los de antes. Estaban pálidos, un poco fríos, no sabría como definir mis sentimientos en ese momento, solo quería morirme.
Al verlos ahí me acordé de todo los momento que habíamos pasado, recordé sus voces, recordé como cantaban, recordé sus risas y recordé sus sonrisas.
Entró una enfermera, la pregunté que les pasaba, ella me dijo que estaban en coma, con pronóstico grave, lloré aún más, la enfermera ayudó a calmarme y me dijo que todo saldría bien, pero no la creí ya que me había dicho que el pronóstico era grabe. 
No podría describiros la escena que estaba viendo, las dos personas que más quería en este mundo estaban en coma, no podían respirar y para colmo su pronóstico era grabe.
Me salí de la habitación no aguantaba más verlos así, llamé a mi madre, la conté todo y la dije que me quedaba a dormir con ellos en el hospital, al principio de negó pero la dije que me daba igual lo que me dijera que me iba a quedar y punto.
Me pasé toda la noche despierta, susurrando canciones  estaba agarrada a la mano de Jesús y a la mano de Dani, casi ya por la mañana decidí dormir un rato en una silla, los di dos besos a cada uno. Estaban un poco fríos, al darles os besos se me pasó por la memoria todo eso momento que habíamos pasado juntos y alguna lágrima calló sobre ellos, la limpie sutilmente. Estaba echa polvo, no podía verlos más así. Después de varias horas en una silla conseguí dormirme, lo único que pensaba era que ojalá me despertase y todo hubiese sido un sueño.