Otro día más duro de instituto había pasado, después de terminar los deberes y estudiar me disponía otra vez a ir a Telecinco, hoy era un día muy duro, David nos iba a decir con quién teníamos que luchar en las batallas y que canción tenemos que cantar. Me hice un poco la tonta para intentar llegar tarde, seguramente con la buena suerte que tengo me ponían con los gemelos en las batallas y yo no podría cantar contra ellos, son demasiado geniales, me quedaría atontada.
Desde dentro de mi habitación escuché a mi madre gritar: 'Vamos que ya tenemos que salir, que si no vas a llegar tarde al primer día de ensayos.' No sabía que hacer, quería morirme, estaba muy nerviosa. Recordé a mi abuela, como no, me tiro el día pensando en ella y me dije a mí misma: 'Venga que seguro que no te ponen con ellos.' Me lo creí, cogí la chaqueta y me fui con mis padres a Telecinco. La verdad no sé porque tengo que ir con toda la familia, si conque me lleve uno de los dos me vale, pero bueno. De camino nos pusimos a hablar:
- Mamá: Cielo, hoy ya te dicen con quién tienes que luchar en las batallas, ¿nerviosa?
Me corrían los sudores por la frente a medida que veía que llegábamos. Respondí:
- Yo: Sí estoy muy nerviosa, solo he hecho dos buenos amigos, los gemelos, y como me tenga que batir con ellos en las batallas no podré cantar, ya que si ellos me ganan cumplirán su sueño y yo ya he llegado bastante lejos.
Mi madre se quedó boquiabierta, supongo que no se esperaba este tipo de respuesta, pero era lo que de verdad sentía. Pero segundos después se tomó mal la respuesta y me contestó:
- Mamá: Pero, ¿tú eres tonta? Te toque con quien te toque tiene que hacerlo lo mejor que puedas.
En ese momento quería saltar por la ventana del coche, pero yo estaba muy segura de que si me ponían con ellos, tenía que dejarles ganar para que cumplieran su sueño. Se hizo un rotundo silencio en el coche.
Llegamos a Telecinco, al bajarme del coche noté como me temblaban las piernas, no estaba preparada para ese momento, estaba pensando en irme y no ir a la sala de los elegidos de David, pero en ese momento escuche a alguien gritarme:
- ¡Guapetona, espéranos!
Reconocí su voz al instante, era Jesús, no espera era Daniel, no lo sé aun no los distingo pero estaba segura que era uno de ello. Lentamente me giré y venían los dos corriendo hacia mí y me fundieron en un abrazo. Empecé a temblar, quería llorar de la emoción pero me contuve.
- Jesús: Chiquilla, vente con notros a dentro, que llegamos tarde.
Mi sonrisa era imborrable, en muy poco tiempo ellos habían confiado en mí y obviamente yo en ellos.
Nos disponíamos a entrar los tres, Daniel, muy amable me abrió la puerta y me dijo que pasara, son un amor, no puedo con estos chicos. Nos sentamos los tres juntos esperando a nuestro coacher, se notaba tensión en el ambiente ya que cada uno había hecho un grupo de amigos y claro, no querían enfrentarse entre ellos.
No podía más quería llorar, esta muy nerviosa, tanto que Daniel vio como me temblaban las manos y me las agarró fuertemente y me dijo:
- Daniel: Chica, ¿qué te pasa? Estás temblando.
- Yo: Estoy muy nerviosa...
- Daniel: ¿Por qué?
Sentía la necesidad de inventarme alguna excusa pero no podía hacerlo, me quedé fijamente mirándole a los ojos mientras que él me correspondía la mirada, se hizo el silencio y le dije:
- Yo: Te voy a ser sincera, verás, desde el primer día que os vi me e...
En ese mismo instante David entró gritando en la habitación: 'Vamos chicos que vamos a ganar La Voz Kids' y me interrumpió.
Nos pusimos todos a prestarle atención, después de halagarnos un rato se dispuso a decir en voz alta los tríos para las batallas, en esta edición nos enfrentaríamos por trío y dos serían eliminados y otro ganaría. Después de nombrar varios grupos, David, nombró a los gemelos, empecé a temblar y a rezar para que no dijera mi nombre, segundos después me nombró, quería llorar pero me contuve, empecé a temblar, mucho. Miré a los gemelos y ellos me sonrieron, me dijeron que todo iba a salir bien.
Después de esto David nos dejó solos para que habláramos entre todos y podíamos irnos cuando quisiéramos, entonces, decidí hablar con ellos y decirles todo lo que pienso:
- Yo: Chicos, tengo que deciros algo...
- Daniel: ¿Qué pasa?
- Yo: Que estoy triste porque nos ha tocado competir juntos y dos tienen que irse y solo uno puede quedar, quiero que ganéis para que cumpláis vuestro sueño, a si que no creo que me presente.
- Jesús: Chiquilla, ni se te ocurra hacer eso, eres genial y hemos venido a participar, tú cantarás con nosotros y si nos vamos nosotros no tienes que preocuparte, no todo en esta vida se consigue.
- Daniel: Claro que sí chica, que hemos venido a participar, no importa si tenemos que irnos además luchamos con una chica guapa.
Esas palabras hicieron que brotara un sonrisa, me dejaban sin palabras.
Ya estaba más relajada, los gemelos se lo tomaban todo a bien, eran geniales. Los tres nos disponíamos a irnos, en ese momento nos cruzamos con David en un pasillo y nos dijo que nos cambiaría de pareja porque no quería que ninguno de los tres nos fuéramos, eso me hizo respirar. Los miré a ellos, me respondieron la mirada y asintieron. No íbamos a tener que luchar entre nosotros, era feliz. Al irnos hacia la calle los tres comentábamos que al parece David nos estaba teniendo en cuenta por nuestras voces y eso nos hacía sentirnos especiales.
Al poner un pie en la calle ellos se disponían a irse hacia su coche, que estaba más cerca que el mío. Al salir a la carretera salimos justo detrás y en ese momento vi como su coche chocaba con otro, lancé un grito pero mi padre no se había dado cuenta de que era el coche de los gemelos y siguió adelante.
Fui todo el viaje preocupada, había visto como tenía un accidente de coche, quería llorar pero después de la contestación que me había dado mi madre me contuve.
Al llegar a casa rápidamente cogí el móvil y miré la última conexión de WhatsApp de ambos gemelos, no se conectaban desde por la mañana, empecé a preocuparme, quería llamarlos pero no fui capaz.
Esa noche el insomnio se apoderó de mí, me tiré toda la noche sin dormir, mirando su última conexión en WhatsApp, algo iba mal porque los gemelos y yo hablamos todas las noches. Rompí a llorar en silencio, estaba amaneciendo y todo seguía igual, no sabía nada de ellos. Lo peor es que era sábado y hasta el miércoles no teníamos ensayo, menuda semana me esperaba por delante.
viernes, 28 de febrero de 2014
Amor a primera vista y muchas indecisiones.
Después de pasar las audiciones a ciegas mi autoestima subió un montón, ya no dejaba que nadie me pisara ni me infravaloraran, estaba contenta conmigo misma. Ya que las audiciones fueron en Julio, todo el mes de Agosto me lo pasé viajando con mis padres de un lado a otro, de playa en playa, no podía quejarme, ahora si que era realmente feliz. Pero como se suele decir, todo lo bueno se acaba, tocaba volver a casa, empezar el instituto pero lo mejor de esto era que pronto empezarían las clases de canto para preparar los programas de La Voz Kids. La verdad no estaba muy segura que tipo de compañeros me iba a encontrar pero estaba tranquila ya que por lo menos podía hablar sobre música con ellos.
<<Día de organización de equipos>>
Después de un duro día de instituto fui corriendo a casa porque sabía que a las 6:00 tenía que ir a Telecinco para empezar a preparar las batallas, porque las audiciones habían sido grabadas aunque se emitirían más tarde por televisión. Horas antes de irme, mi hermano entró en mi habitación, traía una especie de caja que era para mí y me dijo:
- Toma, lo hemos hecho para ti.
Me disponía a abrir la caja cuidadosamente por si era algo frágil, lo abrí y descubrí que era un marco de fotos con toda mi familia, en las que me daban la enhorabuena por estar en la voz, en ese momento mi mirada se disparó a una foto que había mía y de mi abuela, empecé a llorar, mi hermano me vio, me abrazó y me dijo:
- Tranquila, la abuela está en un sito mejor, además es feliz porque su último deseo se cumplió.
Eso hizo que me derrumbara más, la echaba mucho de menos, pero sabía que ella era feliz y por el momento yo también. Empecé a arreglarme, me sequé las lágrimas y mis padres me llevaron en coche hasta Telecinco. En el trayecto mi madre me dijo:
- Cariño, pase lo que pase a partir de ahora tienes que ser feliz, has llegado muy lejos y ojalá llegues muchísimo más pero si no se puede, no se puede. En esta vida no se tiene todo lo que se quiere.
Palabras muy sabias las de mi madre, pero aun teniendo eso en cuenta yo iba a dar el máximo de mí para llegar lo más lejos posible y estar más feliz conmigo misma y sobre todo hacer más feliz a mi abuela.
Por fin llegamos a Telecinco, la verdad es que se tarda bastante en llegar, es un largo camino en coche. Entré, estaba muy nerviosa no sabía muy bien donde ir, estaba desorientada, al final mis padres preguntaron y una chica me llevó a la sala, la cual estaba llena de chicos y chicas, unos más mayores y otros más pequeños. Me sentía incómoda, tanto que me quedé sola en una silla. Yo veía que la gente se relacionaba entre sí aunque al parecesr por lo que estaba escuchando, en esa sala estábamos todos los concursantes, teníamos que esperar a que los tres coachers de la voz llegaran y se llevaran cada uno a sus elegidos.
Yo seguía sentada solo en la silla, habían pasado 10-15 minutos, en ese momento vi como dos chicos de una edad cercana a la mía, así a bote pronto se acercaban hacia mí y se sentaban, ellos se presentaron, eran gemelos y muy majos, la verdad que bastante guapos, uno de ellos se llamaba Jesús y el otro Daniel, empezaron una conversación conmigo:
- Jesús: Chiquilla, ¿como una cosa tan guapa puede estar sola?
Me sonrojé, nunca pensé que nadie me diría ese tipo de cosas y menos dos chicos que no me conocían. Con esa frase noté que eran muy espontáneos y seguramente eran muy buenas personas, me decidí a contestar:
- Yo: Muchas gracias Jesús, pero no hace falta que mientas, nunca nadie ha pensado eso de mí y menos creo que lo piense alguien que apenas me conoce.
En ese momento habló Daniel:
- Daniel: Chica, no digas tonterías, eres guapísima.
Estaba muy desorientada, nunca nadie me había dicho eso, quería saltar de alegría al ver que dos chicos que acababa de conocer pensaban eso de mí pero me contuve y seguimos hablando:
- Yo: De verdad muchísimas gracias chicos, sois geniales y eso que a penas nos conocemos.
- Daniel: Las gracias no de dan, perdona, ¿en qué equipo estás?
- Yo: En el de Bisbal.
- Jesús: Oh, como nosotros, nos quedan muy buenos momento por pasar juntos.
En ese momento me sentía muy feliz, dos chicos que acababa de conocer me habían dicho que íbamos a pasar muy buenos momentos juntos, los coachers seguían sin aparecer, mientras tanto los gemelos y yo tarareábamos algunas canciones, nos intercambiamos los número y nos estuvimos haciendo fotos, eran demasiado geniales.
Sonó la puerta, se entreabrió y aparecieron los tres coachers, nos estuvieron diciendo que íbamos a preparar muy bien las voces para ganar las batallas, entre ellos había un poco de rivalidad, pero se notaban que eran amigos. David decía que su equipo era el mejor, Malú negaba con la cabeza y afirmaba que el suyo era el mejor, Rosario hacía lo mismo, había un buen ambiente en el grupo.
Yo seguía sin separarme de los gemelos, hasta que empezaron a pasar lista para organizarnos por equipos y me tocó de las primeras, pasé por la puerta en la que ponía: 'Equipo de David Bisbal.' Al otro lado de a puerta había micrófonos, teclados, sillas y un montón de cosas más. La sala se empezaba a llenar con las demás voces que David había elegido.
Al rato de estar allí, la puerta se abrió y entraron los gemelos, se sentaron a mi lado y me sonrieron, yo noté como me ponía roja pero intentaba disimularlo, poco a poco, gracias a ellos se iba acercando más gente y yo y ellos íbamos haciendo más amigos. Había muy buen rollo entre todos los elegidos de David. Me sentía como en una nube, no podía creerme nada de lo que me estaba pasando, era feliz.
Cuando ya estábamos todos, David entró, nos estuvo diciendo un montón de cosas de las cuales no recuerdo la mitad porque me había quedado atontada mirando a los gemelos que uno de ellos estaba sentado a mi derecha y el otro a mi izquierda. De lo poco que escuché solo me enteré que tendríamos que enfrentarnos con chicos de nuestro mismo equipo para que al final solo quedara uno de cada equipo, es decir, tres voces; esas tres voces harían una batalla entre ellas y solo una podría ganar. Cuando escuché eso desperté de mi atontamiento y pensé: 'Dios, no, eso es malo, ¿qué pasaría si me tocara luchar contra los gemelos en las batallas?' Mi cara cambió radicalmente, no quería que eso ocurriera, sé que puede parecer algo exagerado, ya que solo puede ganar uno y tenemos que ser competitivos entre nosotros, pero les había cogido demasiado cariño en muy poco tiempo. David nos dijo que teníamos que volver mañana y él ya nos diría con quién nos teníamos que enfrentar.
Todos salimos de la sala, yo salí hablando con los gemelos y me separé de ellos porque vi como mi padre me hacía señas desde dentro del coche para que fuera e irnos a casa. En el camino le conté todo, con pelos y señales a mi madre, ella me dijo que si me tocaba enfrentarme con mis nuevos amigos, los gemelos, tendría que ser competitiva, porque obviamente mi madre quería que ganara yo, pero en mis adentros, yo pensaba que sería capaz de dejarme ganar, si me toca enfrentarme con los gemelos, para que ellos cumplieran su sueño; yo ya era verdaderamente feliz, con eso me bastaba.
Un sueño cumplido.
Cumplir un sueño puede ser muy difícil pero nunca es imposible, a si que tomé la decisión de presentarme a La Voz Kids, un programa de Telecinco en que podría mostrar mi voz sin que hicieran caso a mi físico. Yo soy una chica rellenita a la que siempre se deja de lado, la que siempre está sola y por eso decidí presentarme al programa, para subir un poco mi autoestima.
<<Día de la selección>>
Los nervios inundaban mi cuerpo, no podía más, estábamos ya en Madrid haciendo cola para las audiciones a las que se presentaron miles de personas, yo como siempre, pensé que estaba perdiendo el tiempo, ya que solo cantaba por afición, yo creo que lo hago bien pero seguro que soy penosa. Llegó mi turno, sentí como un escalofrío recorría todo mi cuerpo, me disponía a entrar frente a un jurado profesional que valorarían mi voz. Llegó el momento, no hay vuelta atrás. Estaba en frente del jurado, en mi cabeza solo pensaba en hacerlo bien e intentar entrar en el programa. Empecé a cantar, lo recuerdo como si fuera ayer mismo. La canción que decidí cantar fue Skyscraper de Demi Lovato, porque me sentía muy identificada con la letra y con la historia de la cantante. Mi voz al principio salía entrecortada, esta muy nerviosa, el jurado lo notó. Conforme iba pasando la canción poco a poco me sentía más cómoda conmigo misma porque pensaba, es ahora o nunca, vamos tu puedes; así fue, terminé de cantar la canción y el jurado me dijo que había sido seleccionada para ir a las audiciones a ciegas. En ese momento no me lo creía, esta muy emocionada pero a la vez muy nerviosa por lo que me esperaba en las audiciones a ciegas.
<<Día de as audiciones a ciegas>>
La noche anterior no puede dormir, mi cabeza no paraba de dar vueltas y de pensar que sería un gran fracaso si no se girara ninguno, pero lo miré con un punto de vista positivo y me dije: '¿Por qué no pueden cogerme?'. Me estaba vistiendo para ir a la central de Telecinco, ya era a hora de las audiciones a ciegas, en ese mismo momento entró mi madre a la habitación:
- Hija, tengo que decirte algo muy importante.
+ ¿Qué pasa mamá?
- Será un palo muy duro para ti y más en este día pero tengo que decírtelo.
+ Por favor, dímelo ya.
- Cariño... acaba de fallecer tu abuela, antes de fallecer me dijo: 'Dale a la niña este collar y dala mucha suerte en el programa, seguro que ella puede.'
Mi madre dejó caer el collar de mi abuela en mis manos. Me derrumbé. Estuve a punto de no ir a las audiciones a ciegas, no tenía ganas de nada, solo de llorar, mi abuela era un pilar muy importante en mi vida, pero me presenté para que me cogieran y dedicárselo a ella.
Cogí mi chaqueta y salí por la puerta de casa con mis padres, no podía conmigo misma, estaba echa polvo. Media hora más tarde llegué con mis padres a las audiciones, estaba lleno de niños que seguramente cantaban mejor que yo pero eso no me iba a desilusionar. Llegó el momento, se encendieron las cámaras y Jesús Vázquez se acercó a nosotros para presentarme y darme paso a las audiciones. En ese momento estaba conteniendo las lágrimas porque todo me recordaba a mi abuela. Jesús Vázquez me cogió de la mano y me indicó el camino para ir con Tania, la chica que nos da paso al escenario. Ella me deseó suerte, cogí el micrófono, me abrió la puerta y me encaminé al escenario.
Al subir aquellos pequeños escalones pensaba que me caía, no me paraban de temblar las piernas. Subí los escalones y tímidamente me coloqué en el centro del escenario; sonaron los tres toques de baquetas que me indicaban el tempo para empezar a cantar, no podía más, quería que aquel momento terminase. La melodía empezó a sonar y como no, mi voz empezó a temblar, aquel día elegí cantar Mi lamento de Dani Martín porque me sentía identificada con lo que hace pocas horas me había pasado. Al principio nadie se giraba, yo ya me estaba desesperando, si pasaba más tiempo se terminaría la canción y yo como una tonta me pondría a llorar, en las últimas notas vi como Malú y Bisbal se giraron, no me lo creía, empecé a llorar. Ellos dos al verme llorar vinieron a abrazarme para consolarme, pero cuando alguien me abraza me pongo peor...
Cuando terminé de llorar los tres me dijeron cosas muy bonitas sobre mi voz y sobre mi manera de cantar, eso me alegró el día aunque nada podía hacer que me olvidara de mi abuela. Tras unos minutos me tocaba elegir, estaba indecisa porque me encantaban los dos, pero decidí irme con David Bisbal, según él estaba contento porque podría sacar mucho provecho de mi voz.
Al salir corriendo a la sala de las familias mis padres me abrazaron fuertemente y me dijeron: '¿Ves como si quieres puedes?'; son geniales, a ellos les debo la vida.
Aquella misma noche, antes de irme a dormir recé a mi abuela y la dí las gracias por su collar, me había traído mucha suerte en las audiciones a ciegas, la dije: 'Abuela, gracias a tu collar estoy en el equipo de David Bisbal, te quiero.' Me tumbé en la cama, alguna lágrima más cayó, algunas de emoción y otras de tristeza, pasados los minutos me dormí. Había sido el peor, pero a la vez el mejor día de mi vida.
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