jueves, 6 de marzo de 2014

Un rayo de esperanza.

Ya era de día, los chicos seguían igual ninguno había despertado ni nada, entonces al verlos igual volví a derrumbarme, en ese momento me sonó el móvil, era mi madre, me disponía a cogerlo:
- Yo: Dime mamá. 
- Mamá: ¿Dónde estás? Ven a casa que tienes que ir al colegio.
- Yo: Estoy en el hospital que los gemelos están en coma por el accidente de tráfico del otro día, si quieres que vaya al colegio tienes que venir a buscarme, pero después me dejas con ellos otra vez en e hospital.
- Mamá: Vale, espérame allí, no tardo.
Me sorprendí al ver que mi madre no me echaba ninguna bronca, muy raro en ella, pero mejor. Ayer no había ido a clase a si que hoy no llevaría los deberes y la gente empezaría a preguntarme que porque no fui, tengo que inventarme alguna escusa, esto que ha pasado no tengo que contárselo a nadie.
Al rato, la madre y el padre de los gemelos entraron el la habitación y se derrumbaron, empezaron a llorar al ver que sus hijos no mejoraban, yo no hablé, pero escuché a la madre de Dani gritar: '¿Por qué?¿Por qué ellos y no nosotros? Ojalá estuviéramos nosotros en su lugar...'
Al oír esas palabras tan duras temblé y quería llorar, los gemelos estaban en estado crítico ni si quiera los médicos sabían que iba a pasar con ellos, ojalá y todo saliera bien, los necesito, necesito verles reír.
Pasad media hora me llamó mi madre al móvil y me dijo que bajara, que ya estaba en la puerta. Me despedí de los padres de los gemelos y les dije que luego, después del colegio volvería con ellos, ambos me dijeron que por favor no contara nada en el colegio, que ellos ya habían llamado a la directora para que no se preocuparan, obviamente asentí, no se lo iba a contar a nadie. Bajé corriendo, porque llegaba tarde, pero más vale tarde que nunca.
Al principio no veía el coche de mi madre hasta que ella no pitó y la localicé, entre con ella en el coche y en el trayecto la conté todo, otra vez me derrumbé, este tema era superior a mis fuerzas, los chicos se habían convertido en toda mi vida en solo unos días. En ese momento recordé que esa misma tarde tenía ensayos pero me los iba a saltar, prefería estar con los gemelos en el hospital.
Estábamos llegando al instituto y aun no sabía que mentira contar para que la gente me dejara en paz, supongo que diría algo típico como que estaba mala, pero no se lo creerían ya que los gemelos estaban en la misma clase que yo y que casualidad que ninguno de los dos fuera ayer a clase y que hubieran faltado el mismo día que yo.
Legaba tarde, entré al colegio y fui corriendo a clase, que ya habían empezado, no sabía si interrumpir o esperarme a la siguiente clase, decidí entrar porque tocaba matemáticas y como me perdiera una clase más estaba perdida. 
Entré todos se me quedaron mirando y se escuchaba como cuchicheaban a mis espaldas, la profesora no me dijo nada ya que ella estaba informada de lo que les había pasado, me senté y los chicos que se me sentaban a mi lado empezaron a preguntarme que porque no había ido a clase y decían que era mucha casualidad que justamente el día que falté to tampoco vinieron los gemelos, me callé, no quería dar explicaciones a nadie.
Aunque se suponía que había entrado para atender, mi cabeza estaba en otro mundo, estaba pensando que podía ir a los ensayos, ya que lo necesitaba, y después ir al hospital y pasar el resto de la tarde y la noche con los gemelos. Se pasaron las tres primeras clases y tocaba el recreo, la gente de clase empezó a agobiarme y empezaron a sacar conclusiones que no eran verdad, por ahí decían: 'Seguro que la han echado ya de la voz, normal, canta como el culo'; 'seguro que han cambiado a los gemelos de instituto y ahora ella va a estar marginada'; 'seguro que los gemelos ya no quieren saber nada de ella'. En ese momento me levanté de revote y grité: 'No habléis si no sabéis que pasa, gilipollas.' La gente se quedó boquiabierta y yo salí de clase corriendo, decidí llamar a mi padre para que viera a por mí e irme a casa no podía aguantar la presión que se sentía en clase.
Llegó mi padre y le dije todo lo que me había pasado en clase y le conté lo que les había pasado a los gemelos que él aun no lo sabía, le dije que me llevara a casa que tenía que ducharme, cambiarme de ropa y hacer deberes atrasados, y eso hizo.
La tarde se me pasó eterna pero al fin llegó la hora de ir a los ensayos, estaba nerviosa porque no sabía si allí la gente sabía algo, pero suponía que no, a si que por si acaso no diría nada. Llegamos a Telecinco y entrando me encontré con David, nuestro coach, él me calmo y me dijo que luego se vendría un rato conmigo a ver los gemelos, sonreí levente, era muy majo. Los ensayos se estaban pasando muy rápido, después de cantar algunas canciones, hacer algunos dúos, etc David me dijo que me acercara a él. Me acerqué y me dijo que él me llevaría al hospital, yo le dije que vale pero tendría que avisar a mis padres, les llamé  se lo dije, ellos aceptaron y me dijeron que luego se pasarían a buscarme para llevarme a casa.
En el trayecto hacia el hospital David me dijo que él tenía planeado que los gemelos y yo quedáramos como finalistas de su equipo para batirnos en duelo con los demás finalistas de los otros coachers, eso me hizo sonreír pero a la vez me sentía mal porque había más concursantes a parte de nosotros y no veía bien que desde ya supiera a quien quería dejar para el final, porque los demás también eran geniales y también merecían ganar. 
Por fin llegamos al hospital, yo llevé a David a la habitación de los chicos, allí estaban, como siempre, no se movían, las lágrimas querían brotar de mis ojos pero me hice la dura. David se puso a hablar con los padres de los gemelos, les intentaba tranquilizar y se los llevó a tomar algo para que desconectaran, yo decidí quedarme con ellos en la habitación.
En cuanto de fueron, como no, yo me puse a llorar durante un rato. Me llamó mi madre y conseguí convencerla para volverme a quedar a dormir otra vez con ellos, me esperaba otra larga noche. Cuando ya me había calmado un rato, me puse a cantar:
- Yo: 'Me quedo callado 
Soy como un niño dormido 
Que puede despertarse 
Con apenas sólo un ruido 
Cuando menos te lo esperas 
Cuando menos lo imagino 
Sé que un día no me aguanto y voy y te miro'

En ese momento vi como Jesús se movía, me quedé atónita, llame corriendo a un médico y me dijo que era normal que se pudieran mover porque pueden tener movimientos reflejo, eso podía ser bueno o malo, yo recé porque fuera bueno. El médico se fue de la habitación y yo seguí cantando:
- Yo: Y te lo digo a los gritos 
Y te ríes y me tomas por un loco atrevido 
Pues no sabes cuanto tiempo en mis sueños has vivido 
Ni sospechas cuando te nombré 

Yo, yo no me doy por vencido 
Yo quiero un mundo contigo 
Juro que vale la pena esperar, y esperar y esperar un suspiro 
Una señal del destino 
No me canso, no me rindo, no me doy por vencido'

Al terminar la canción recordé cuando ellos la cantaron para la voz y me puse a llorar como una tonta, los quería demasiado, nunca me separaría de ellos. Al rato vinieron los padres de los gemelos, David ya se había ido, y yo les comenté que me quedaría con ellos, a si que ellos me dijeron que si me importaba quedarme sola, que ellos no habían descansado hacía varios días y necesitaban dormir, les dije que se fueran tranquilos, que yo me quedaba con ellos.
Sus padres se fueron, ya era la una de la mañana y decidí dormir un rato, para tener fuerzas mañana, les di las buenas noches a los gemelos. Me dormí.
En esas pocas horas de dormí tuve un montón de pesadillas en las que soñaba que les pasaban cosas malas a los gemelos. Escuché mi nombre, no sabía si lo había oído en sueños o alguien me estaba llamando, abrí los ojos y vi a Jesús de pie, diciendo mi nombre y dándome palmaditas en la cara, no me lo podía creer, me levanté de golpe de la silla y nos fundimos en un abrazo, le abracé tan fuerte que casi nos estampamos contra la pared. Él me pregunto que había pasado, no se acordaba de nada, yo le conté todo lo que había pasado, se quedó atónito, le dije que llevaban varios días en coma, sin moverse ni nada, él no se lo podía creer pero vio a su hermano en coma, tumbado sin moverse, se puso a llorar. En ese momento le abracé, y le dije que si el había salido de esto Dani también saldría. Le presté mi móvil para que llamara a sus padres para decírselo, los padres se pusieron a llorar y vinieron lo más rápido que pudieron al hospital.
Dios, era el día más genial de mi vida, Jesús volvía a ser el de antes, pero Dani seguía igual, no se movía y una máquina respiraba por él. Solo esperaba que se despertara como Jesús, pero por el momento nada cambiaba en él.

lunes, 3 de marzo de 2014

Mis mayores temores estaban a punto de cumplirse.

Me pasé el fin de semana entero llorando, cada minuto miraba su última conexión de WhatsApp, nada cambiaba, todo seguía igual. Tenía tanta presión sobre mí que decidí contárselo a mi madre:
- Yo: Mamá, tengo que decirte algo.
- Mamá: Dime cielo.
- Yo: Verás, el último día de ensayos, cuando veníamos a casa el coche de los gemelos tuvo un accidente, lo vi con mis propios ojos, estoy preocupada, mañana es lunes y llevo casi 3 días sin saber nada de ellos...
- Mamá: ¿Está un poco pesada tú con los gemelos no? Seguro que nos le ha pasado nada.
Me quedé fría como el hielo ya que veía que por parte de mis padres no iba a obtener ninguna ayuda, yo se lo había contado con intención de que me acercasen a su casa en coche, pero veo que les importo una mierda.
Ya que mis padres no querían ayudarme tomé una decisión, iba a ir a la casa que tenían alquilada los gemelos en Madrid, ellos habían alquilado una casa durante el tiempo que estuvieran en el programa ya que venir desde Sevilla sería agotador. Esa misma noche, una noche fría de domingo salí por la puerta a eso de las diez sin que mis padres se enteraran porque sino me mataban.
Estaba un poco desorientada ya que no solía salir sola por Madrid, no sabía exactamente donde vivían solo más o menos ya que había ido una o dos veces a su casa a cantar. Me perdí, no sabía como explicarle a la gente donde quería ir porque ni yo misma lo sabía, rompí a llorar en un callejón, sola.
Me había perdido, no sabía nada de los gemelos, obviamente no sabía como volver a casa, ¿qué más me podía pasar? Cada vez se hacía más y más de noche, casi no se veía, las farolas estaban fundidas, tenía mucho miedo. En ese momento sonó mi móvil, respiré, estaba tan agobiada que no sabía ni que había cogido el móvil. Era mi madre, ¿y ahora qué hago?¿cojo el teléfono y la cuento la verdad o no se lo cojo? No sabía que hacer, con ambas respuestas me iba a castigar, soy tonta, me meto en líos yo sola pero es que no podía estar ni un día más sin saber nada de mis gemelos, me decidí a cogerlo: 
Yo: ¿Sí? (susurré)
Mi madre me empezó a llamar de todo, la entiendo me he ido sin avisar y para colmo me he perdido. Intenté tranquilizara pero lo único que conseguí es que me castigara, después de un rato me preguntó en que calle estaba, yo le dije el nombre de la calle y me dijo que me estuviera quieta que iba a ir a por mí ahora mismo.
Por lo que oía a mi padre por detrás no andaba muy lejos de casa, seguro que había estado andando en círculos, más tonta no puedo ser.
Tras una media hora vi mi coche entre la tiniebla, fui corriendo hacia él y me subí. Mis padres no me dirigieron la palabra en todo el camino, se me hizo eterno. Al llegar a casa las únicas palabras que oí de mi madre fueron: 'El miércoles no vas a los ensayos.' En ese momento me derrumbé, no podía quedarme sin ensayos, necesitaba ir a ver si estaban los gemelos o sí les había pasado algo.
A medida que pasaba el martes mi madre se veía menos enfadada le conté todo lo que sentía hacia los gemelos y parece ser que me entendió, conseguí que me levantara el castigo, estaba deseando que fuera mañana para ir a los ensayos y confirmar que no les había pasado nada grabe. Me fui a dormir.
A la mañana siguiente, como todas las mañanas miro el WhatsApp y veo que los gemelos ya no me salen en los contactos, lo que me faltaba para empezar bien el miércoles. ¿Qué les podría pasar? Ojalá  hayan cambiado solo de número porque había muchas chicas que se hacían llamar ''amigas de los gemelos'' que pasaban sus número por Twitter y entonces sus fans, las gemeliers, les acosaban, ojalá y solo fuera esa. Por cierto, yo me consideraba gemelier, pero gemelier con privilegios, en fin.
El día en el instituto se me hizo largo, no, se me hizo eterno, lo único que pensaba era en abrir la puerta de la sala de reuniones de los elegidos de David y verlos allí, con esa sonrisa que me enamoraba. Sonó el timbre, salí como una loca corriendo hacia mi casa, comí volando, hice los deberes y solo quería que llegara la hora de tener que irme a los ensayos, por dentro me estaban comiendo los nervios.
Llegó la hora de irse, quería moverme pero me quedaba paralizada por los nervios, subí a coche, me sentía fría, como si estuviera muerta, no podía aguantar más. Ya se veía Telecinco en el horizonte de la carretera, poco a poco nos acercábamos, al llegar al parking no estaba el coche de los gemelos, empecé a preocuparme más de lo que estaba pero miré el reloj y era un poco tarde, recé porque ya estuvieran dentro.
Mis pasos cada vez eran más cortos porque me temblaban demasiado la piernas, a medida que me iba acercando vi a dos personal mayores hablando en frente de la puerta de los seleccionados de David, poco a poco conseguí reconocer a la madre de los gemelos hablando con nuestro coach, David.
Me acerqué tímidamente, la cara de la madre de los gemelos estaba descompuesta, en sus ojos noté tristeza y se notaba que había estado llorando durante mucho tiempo, ella me reconoció, eso sería porque como antes dije había ido varias veces a su casa en ese momento David dijo:
- David: Bueno chicas, os dejo solas mejor que tengo que ensayar con los demás.
En ese momento me preocupé, vi como poco a poco, entre sollozos, la madre de los chicos quería decirme algo, mis ojos empezaron a inundarse  y empecé a temblar, se dispuso a hablar:
- Mamá de los gemelos: Tengo que decirte algo muy importante...
- Yo: ¿Os pasó algo grave en el accidente de coche?
- Mamá de los gemelos: ¿Cómo sabes que tuvimos un accidente?
- Yo: Porque justamente salíamos detrás pero por más que grite a mis padres que pararan para ver si os había pasado algo no me hicieron ni caso..
- Mamá de los gemelos: Sí, es relacionado con eso.
- Yo: ¿Qué ha pasado?
Pasaron unos segundos incómodos de silencio en los que poco a poco veía como la madre de los gemelos tenía cada vez más ganas de llorar, me lancé sobre ella y la abracé fuertemente. Me puse a llorar. Entre lágrimas y sollozos entendí algo sobre los gemelos, nada bueno, todo lo contrario, algo malo. No fue capaz de decírmelo, solo me dijo que fuera con ella. 
Nos subimos en su coche, en el camino la mujer no paró de llorar, algo malo pasaba, yo decidí llamar a mi madre para decirla que luego la madre de los gemelos me acercaría a casa, no quería que se enfadase conmigo como el otro día. 
El camino se me hizo eterno, cuando vi que nos acercábamos a un hospital me temía lo peor. Aparcamos en el parkin y ella entre lágrimas me dijo:
- Mamá de los gemelos: Sube a la tercera planta, la sala 320, yo soy incapaz de subir.
Eso me preocupó, pero yo necesitaba saber que pasaba, me decidí a subir, cogí el ascenso y pregunté donde estaba la sala 320, una enfermera me dejó en la puerta y me dijo que no había nadie, que podía pasar.
Temblé, contuve las lágrimas y abrí la puerta muy lentamente, a medida que iba abriendo la puerta vi dos camillas, me temía lo peor, entré y los vi, estaba los dos tumbados, con los ojos cerrados y conectados a un montón de máquinas, al parecer en a colisión con el otro coche se les comprimieron los pulmones y no podían respirar, una máquina respiraba por ellos, al ver eso me derrumbé y agarré una mano a Dani y otra a Jesús. No podía más sería capaz de ponerme yo en su lugar con tal de que ellos dos salieran bien y volvieran a ser los de antes. Estaban pálidos, un poco fríos, no sabría como definir mis sentimientos en ese momento, solo quería morirme.
Al verlos ahí me acordé de todo los momento que habíamos pasado, recordé sus voces, recordé como cantaban, recordé sus risas y recordé sus sonrisas.
Entró una enfermera, la pregunté que les pasaba, ella me dijo que estaban en coma, con pronóstico grave, lloré aún más, la enfermera ayudó a calmarme y me dijo que todo saldría bien, pero no la creí ya que me había dicho que el pronóstico era grabe. 
No podría describiros la escena que estaba viendo, las dos personas que más quería en este mundo estaban en coma, no podían respirar y para colmo su pronóstico era grabe.
Me salí de la habitación no aguantaba más verlos así, llamé a mi madre, la conté todo y la dije que me quedaba a dormir con ellos en el hospital, al principio de negó pero la dije que me daba igual lo que me dijera que me iba a quedar y punto.
Me pasé toda la noche despierta, susurrando canciones  estaba agarrada a la mano de Jesús y a la mano de Dani, casi ya por la mañana decidí dormir un rato en una silla, los di dos besos a cada uno. Estaban un poco fríos, al darles os besos se me pasó por la memoria todo eso momento que habíamos pasado juntos y alguna lágrima calló sobre ellos, la limpie sutilmente. Estaba echa polvo, no podía verlos más así. Después de varias horas en una silla conseguí dormirme, lo único que pensaba era que ojalá me despertase y todo hubiese sido un sueño.

viernes, 28 de febrero de 2014

Llantos y preocupaciones.

Otro día más duro de instituto había pasado, después de terminar los deberes y estudiar me disponía otra vez a ir a Telecinco, hoy era un día muy duro, David nos iba a decir con quién teníamos que luchar en las batallas y que canción tenemos que cantar. Me hice un poco la tonta para intentar llegar tarde, seguramente con la buena suerte que tengo me ponían con los gemelos en las batallas y yo no podría cantar contra ellos, son demasiado geniales, me quedaría atontada. 
Desde dentro de mi habitación escuché a mi madre gritar: 'Vamos que ya tenemos que salir, que si no vas a llegar tarde al primer día de ensayos.' No sabía que hacer, quería morirme, estaba muy nerviosa. Recordé a mi abuela, como no, me tiro el día pensando en ella y me dije a mí misma: 'Venga que seguro que no te ponen con ellos.' Me lo creí, cogí la chaqueta y me fui con mis padres a Telecinco. La verdad no sé porque tengo que ir con toda la familia, si conque me lleve uno de los dos me vale, pero bueno. De camino nos pusimos a hablar:
- Mamá: Cielo, hoy ya te dicen con quién tienes que luchar en las batallas, ¿nerviosa?
Me corrían los sudores por la frente a medida que veía que llegábamos. Respondí:
- Yo: Sí estoy muy nerviosa, solo he hecho dos buenos amigos, los gemelos, y como me tenga que batir con ellos en las batallas no podré cantar, ya que si ellos me ganan cumplirán su sueño y yo ya he llegado bastante lejos.
Mi madre se quedó boquiabierta, supongo que no se esperaba este tipo de respuesta, pero era lo que de verdad sentía. Pero segundos después se tomó mal la respuesta y me contestó:
- Mamá: Pero, ¿tú eres tonta? Te toque con quien te toque tiene que hacerlo lo mejor que puedas.
En ese momento quería saltar por la ventana del coche, pero yo estaba muy segura de que si me ponían con ellos, tenía que dejarles ganar para que cumplieran su sueño. Se hizo un rotundo silencio en el coche.
Llegamos a Telecinco, al bajarme del coche noté como me temblaban las piernas, no estaba preparada para ese momento, estaba pensando en irme y no ir a la sala de los elegidos de David, pero en ese momento escuche a alguien gritarme:
- ¡Guapetona, espéranos!
Reconocí su voz al instante, era Jesús, no espera era Daniel, no lo sé aun no los distingo pero estaba segura que era uno de ello. Lentamente me giré y venían los dos corriendo hacia mí y me fundieron en un abrazo. Empecé a temblar, quería llorar de la emoción pero me contuve.
- Jesús: Chiquilla, vente con notros a dentro, que llegamos tarde.
Mi sonrisa era imborrable, en muy poco tiempo ellos habían confiado en mí y obviamente yo en ellos.
Nos disponíamos a entrar los tres, Daniel, muy amable me abrió la puerta y me dijo que pasara, son un amor, no puedo con estos chicos. Nos sentamos los tres juntos esperando a nuestro coacher, se notaba tensión en el ambiente ya que cada uno había hecho un grupo de amigos y claro, no querían enfrentarse entre ellos. 
No podía más quería llorar, esta muy nerviosa, tanto que Daniel vio como me temblaban las manos y me las agarró fuertemente y me dijo:
- Daniel: Chica, ¿qué te pasa? Estás temblando.
- Yo: Estoy muy nerviosa...
- Daniel: ¿Por qué?
Sentía la necesidad de inventarme alguna excusa pero no podía hacerlo, me quedé fijamente mirándole a los ojos mientras que él me correspondía la mirada, se hizo el silencio y le dije:
- Yo: Te voy a ser sincera, verás, desde el primer día que os vi me e...
En ese mismo instante David entró gritando en la habitación: 'Vamos chicos que vamos a ganar La Voz Kids' y me interrumpió. 
Nos pusimos todos a prestarle atención, después de halagarnos un rato se dispuso a decir en voz alta los tríos para las batallas, en esta edición nos enfrentaríamos por trío y dos serían eliminados y otro ganaría. Después de nombrar varios grupos, David, nombró a los gemelos, empecé a temblar y a rezar para que no dijera mi nombre, segundos después me nombró, quería llorar pero me contuve, empecé a temblar, mucho. Miré a los gemelos y ellos me sonrieron, me dijeron que todo iba a salir bien. 
Después de esto David nos dejó solos para que habláramos entre todos y podíamos irnos cuando quisiéramos, entonces, decidí hablar con ellos y decirles todo lo que pienso:
- Yo: Chicos, tengo que deciros algo...
- Daniel: ¿Qué pasa?
- Yo: Que estoy triste porque nos ha tocado competir juntos y dos tienen que irse y solo uno puede quedar, quiero que ganéis para que cumpláis vuestro sueño, a si que no creo que me presente.
- Jesús: Chiquilla, ni se te ocurra hacer eso, eres genial y hemos venido a participar, tú cantarás con nosotros y si nos vamos nosotros no tienes que preocuparte, no todo en esta vida se consigue.
- Daniel: Claro que sí chica, que hemos venido a participar, no importa si tenemos que irnos además luchamos con una chica guapa.
Esas palabras hicieron que brotara un sonrisa, me dejaban sin palabras.
Ya estaba más relajada, los gemelos se lo tomaban todo a bien, eran geniales. Los tres nos disponíamos a irnos, en ese momento nos cruzamos con David en un pasillo y nos dijo que nos cambiaría de pareja porque no quería que ninguno de los tres nos fuéramos, eso me hizo respirar. Los miré a ellos, me respondieron la mirada y asintieron. No íbamos a tener que luchar entre nosotros, era feliz. Al irnos hacia la calle los tres comentábamos que al parece David nos estaba teniendo en cuenta por nuestras voces y eso nos hacía sentirnos especiales.
Al poner un pie en la calle ellos se disponían a irse hacia su coche, que estaba más cerca que el mío. Al salir a la carretera salimos justo detrás y en ese momento vi como su coche chocaba con otro, lancé un grito pero mi padre no se había dado cuenta de que era el coche de los gemelos y siguió adelante.
Fui todo el viaje preocupada, había visto como tenía un accidente de coche, quería llorar pero después de la contestación que me había dado mi madre me contuve.
Al llegar a casa rápidamente cogí el móvil y miré la última conexión de WhatsApp de ambos gemelos, no se conectaban desde por la mañana, empecé a preocuparme, quería llamarlos pero no fui capaz.
Esa noche el insomnio se apoderó de mí, me tiré toda la noche sin dormir, mirando su última conexión en WhatsApp, algo iba mal porque los gemelos y yo hablamos todas las noches. Rompí a llorar en silencio, estaba amaneciendo y todo seguía igual, no sabía nada de ellos. Lo peor es que era sábado y hasta el miércoles no teníamos ensayo, menuda semana me esperaba por delante.

Amor a primera vista y muchas indecisiones.

Después de pasar las audiciones a ciegas mi autoestima subió un montón, ya no dejaba que nadie me pisara ni me infravaloraran, estaba contenta conmigo misma. Ya que las audiciones fueron en Julio, todo el mes de Agosto me lo pasé viajando con mis padres de un lado a otro, de playa en playa, no podía quejarme, ahora si que era realmente feliz. Pero como se suele decir, todo lo bueno se acaba, tocaba volver a casa, empezar el instituto pero lo mejor de esto era que pronto empezarían las clases de canto para preparar los programas de La Voz Kids. La verdad no estaba muy segura que tipo de compañeros me iba a encontrar pero estaba tranquila ya que por lo menos podía hablar sobre música con ellos.
<<Día de organización de equipos>>
Después de un duro día de instituto fui corriendo a casa porque sabía que a las 6:00 tenía que ir a Telecinco para empezar a preparar las batallas, porque las audiciones habían sido grabadas aunque se emitirían más tarde por televisión. Horas antes de irme, mi hermano entró en mi habitación, traía una especie de caja que era para mí y me dijo:
- Toma, lo hemos hecho para ti.
Me disponía a abrir la caja cuidadosamente por si era algo frágil, lo abrí y descubrí que era un marco de fotos con toda mi familia, en las que me daban la enhorabuena por estar en la voz, en ese momento mi mirada se disparó a una foto que había mía y de mi abuela, empecé a llorar, mi hermano me vio, me abrazó y me dijo:
- Tranquila, la abuela está en un sito mejor, además es feliz porque su último deseo se cumplió.
Eso hizo que me derrumbara más, la echaba mucho de menos, pero sabía que ella era feliz y por el momento yo también. Empecé a arreglarme, me sequé las lágrimas y mis padres me llevaron en coche hasta Telecinco. En el trayecto mi madre me dijo:
- Cariño, pase lo que pase a partir de ahora tienes que ser feliz, has llegado muy lejos y ojalá llegues muchísimo más pero si no se puede, no se puede. En esta vida no se tiene todo lo que se quiere.
Palabras muy sabias las de mi madre, pero aun teniendo eso en cuenta yo iba a dar el máximo de mí para llegar lo más lejos posible y estar más feliz conmigo misma y sobre todo hacer más feliz a mi abuela.
Por fin llegamos a Telecinco, la verdad es que se tarda bastante en llegar, es un largo camino en coche. Entré, estaba muy nerviosa no sabía muy bien donde ir, estaba desorientada, al final mis padres preguntaron y una chica me llevó a la sala, la cual estaba llena de chicos y chicas, unos más mayores y otros más pequeños. Me sentía incómoda, tanto que me quedé sola en una silla. Yo veía que la gente se relacionaba entre sí aunque al parecesr por lo que estaba escuchando, en esa sala estábamos todos los concursantes, teníamos que esperar a que los tres coachers de la voz llegaran y se llevaran cada uno a sus elegidos.
Yo seguía sentada solo en la silla, habían pasado 10-15 minutos, en ese momento vi como dos chicos de una edad cercana a la mía, así a bote pronto se acercaban hacia mí y se sentaban, ellos se presentaron, eran gemelos y muy majos, la verdad que bastante guapos, uno de ellos se llamaba Jesús y el otro Daniel, empezaron una conversación conmigo: 
- Jesús: Chiquilla, ¿como una cosa tan guapa puede estar sola?
Me sonrojé, nunca pensé que nadie me diría ese tipo de cosas y menos dos chicos que no me conocían. Con esa frase noté que eran muy espontáneos y seguramente eran muy buenas personas, me decidí a contestar:
- Yo: Muchas gracias Jesús, pero no hace falta que mientas, nunca nadie ha pensado eso de mí y menos creo que lo piense alguien que apenas me conoce.
En ese momento habló Daniel:
- Daniel: Chica, no digas tonterías, eres guapísima.
Estaba muy desorientada, nunca nadie me había dicho eso, quería saltar de alegría al ver que dos chicos que acababa de conocer pensaban eso de mí pero me contuve y seguimos hablando:
- Yo: De verdad muchísimas gracias chicos, sois geniales y eso que a penas nos conocemos.
- Daniel: Las gracias no de dan, perdona, ¿en qué equipo estás?
- Yo: En el de Bisbal.
- Jesús: Oh, como nosotros, nos quedan muy buenos momento por pasar juntos.
En ese momento me sentía muy feliz, dos chicos que acababa de conocer me habían dicho que íbamos a pasar muy buenos momentos juntos, los coachers seguían sin aparecer, mientras tanto los gemelos y yo tarareábamos algunas canciones, nos intercambiamos los número y nos estuvimos haciendo fotos, eran demasiado geniales.
Sonó la puerta, se entreabrió y aparecieron los tres coachers, nos estuvieron diciendo que íbamos a preparar muy bien las voces para ganar las batallas, entre ellos había un poco de rivalidad, pero se notaban que eran amigos. David decía que su equipo era el mejor, Malú negaba con la cabeza y afirmaba que el suyo era el mejor, Rosario hacía lo mismo, había un buen ambiente en el grupo. 
Yo seguía sin separarme de los gemelos, hasta que empezaron a pasar lista para organizarnos por equipos y me tocó de las primeras, pasé por la puerta en la que ponía: 'Equipo de David Bisbal.' Al otro lado de a puerta había micrófonos, teclados, sillas y un montón de cosas más. La sala se empezaba a llenar con las demás voces que David había elegido.
Al rato de estar allí, la puerta se abrió y entraron los gemelos, se sentaron a mi lado y me sonrieron, yo noté como me ponía roja pero intentaba disimularlo, poco a poco, gracias a ellos se iba acercando más gente y yo y ellos íbamos haciendo más amigos. Había muy buen rollo entre todos los elegidos de David. Me sentía como en una nube, no podía creerme nada de lo que me estaba pasando, era feliz. 
Cuando ya estábamos todos, David entró, nos estuvo diciendo un montón de cosas de las cuales no recuerdo la mitad porque me había quedado atontada mirando a los gemelos que uno de ellos estaba sentado a mi derecha y el otro a mi izquierda. De lo poco que escuché solo me enteré que tendríamos que enfrentarnos con chicos de nuestro mismo equipo para que al final solo quedara uno de cada equipo, es decir, tres voces; esas tres voces harían una batalla entre ellas y solo una podría ganar. Cuando escuché eso desperté de mi atontamiento y pensé: 'Dios, no, eso es malo, ¿qué pasaría si me tocara luchar contra los gemelos en las batallas?' Mi cara cambió radicalmente, no quería que eso ocurriera, sé que puede parecer algo exagerado, ya que solo puede ganar uno y tenemos que ser competitivos entre nosotros, pero les había cogido demasiado cariño en muy poco tiempo. David nos dijo que teníamos que volver mañana y él ya nos diría con quién nos teníamos que enfrentar. 
Todos salimos de la sala, yo salí hablando con los gemelos y me separé de ellos porque vi como mi padre me hacía señas desde dentro del coche para que fuera e irnos a casa. En el camino le conté todo, con pelos y señales a mi madre, ella me dijo que si me tocaba enfrentarme con mis nuevos amigos, los gemelos, tendría que ser competitiva, porque obviamente mi madre quería que ganara yo, pero en mis adentros, yo pensaba que sería capaz de dejarme ganar, si me toca enfrentarme con los gemelos, para que ellos cumplieran su sueño; yo ya era verdaderamente feliz, con eso me bastaba. 

Un sueño cumplido.

Cumplir un sueño puede ser muy difícil pero nunca es imposible, a si que tomé la decisión de presentarme a La Voz Kids, un programa de Telecinco en que podría mostrar mi voz sin que hicieran caso a mi físico. Yo soy una chica rellenita a la que siempre se deja de lado, la que siempre está sola y por eso decidí presentarme al programa, para subir un poco mi autoestima. 
<<Día de la selección>>
Los nervios inundaban mi cuerpo, no podía más, estábamos ya en Madrid haciendo cola para las audiciones a las que se presentaron miles de personas, yo como siempre, pensé que estaba perdiendo el tiempo, ya que solo cantaba por afición, yo creo que lo hago bien pero seguro que soy penosa. Llegó mi turno, sentí como un escalofrío recorría todo mi cuerpo, me disponía a entrar frente a un jurado profesional que valorarían mi voz. Llegó el momento, no hay vuelta atrás. Estaba en frente del jurado, en mi cabeza solo pensaba en hacerlo bien e intentar entrar en el programa. Empecé a cantar, lo recuerdo como si fuera ayer mismo. La canción que decidí cantar fue Skyscraper de Demi Lovato, porque me sentía muy identificada con la letra y con la historia de la cantante. Mi voz al principio salía entrecortada, esta muy nerviosa, el jurado lo notó. Conforme iba pasando la canción poco a poco me sentía más cómoda conmigo misma porque pensaba, es ahora o nunca, vamos tu puedes;  así fue, terminé de cantar la canción y el jurado me dijo que había sido seleccionada para ir a las audiciones a ciegas. En ese momento no me lo creía, esta muy emocionada pero a la vez muy nerviosa por lo que me esperaba en las audiciones a ciegas.
<<Día de as audiciones a ciegas>>
La noche anterior no puede dormir, mi cabeza no paraba de dar vueltas y de pensar que sería un gran fracaso si no se girara ninguno, pero lo miré con un punto de vista positivo y me dije: '¿Por qué no pueden cogerme?'. Me estaba vistiendo para ir a la central de Telecinco, ya era a hora de las audiciones a ciegas, en ese mismo momento entró mi madre a la habitación:
- Hija, tengo que decirte algo muy importante.
+ ¿Qué pasa mamá?
- Será un palo muy duro para ti y más en este día pero tengo que decírtelo.
+ Por favor, dímelo ya.
- Cariño... acaba de fallecer tu abuela, antes de fallecer me dijo: 'Dale a la niña este collar y dala mucha suerte en el programa, seguro que ella puede.' 
Mi madre dejó caer el collar de mi abuela en mis manos. Me derrumbé. Estuve a punto de no ir a las audiciones a ciegas, no tenía ganas de nada, solo de llorar, mi abuela era un pilar muy importante en mi vida, pero me presenté para que me cogieran y dedicárselo a ella.
Cogí mi chaqueta y salí por la puerta de casa con mis padres, no podía conmigo misma, estaba echa polvo. Media hora más tarde llegué con mis padres a las audiciones, estaba lleno de niños que seguramente cantaban mejor que yo pero eso no me iba a desilusionar. Llegó el momento, se encendieron las cámaras y Jesús Vázquez se acercó a nosotros para presentarme y darme paso a las audiciones. En ese momento estaba conteniendo las lágrimas porque todo me recordaba a mi abuela. Jesús Vázquez me cogió de la mano y me indicó el camino para ir con Tania, la chica que nos da paso al escenario. Ella me deseó suerte, cogí el micrófono, me abrió la puerta y me encaminé al escenario.
Al subir aquellos pequeños escalones pensaba que me caía, no me paraban de temblar las piernas. Subí los escalones y tímidamente me coloqué en el centro del escenario; sonaron los tres toques de baquetas que me indicaban el tempo para empezar a cantar, no podía más, quería que aquel momento terminase. La melodía empezó a sonar y como no, mi voz empezó a temblar, aquel día elegí cantar Mi lamento de Dani Martín porque me sentía identificada con lo que hace pocas horas me había pasado. Al principio nadie se giraba, yo ya me estaba desesperando, si pasaba más tiempo se terminaría la canción y yo como una tonta me pondría a llorar, en las últimas notas vi como Malú y Bisbal se giraron, no me lo creía, empecé a llorar. Ellos dos al verme llorar vinieron a abrazarme para consolarme, pero cuando alguien me abraza me pongo peor...
Cuando terminé de llorar los tres me dijeron cosas muy bonitas sobre mi voz y sobre mi manera de cantar, eso me alegró el día aunque nada podía hacer que me olvidara de mi abuela. Tras unos minutos me tocaba elegir, estaba indecisa porque me encantaban los dos, pero decidí irme con David Bisbal, según él estaba contento porque podría sacar mucho provecho de mi voz.
Al salir corriendo a la sala de las familias mis padres me abrazaron fuertemente y me dijeron: '¿Ves como si quieres puedes?'; son geniales, a ellos les debo la vida.
Aquella misma noche, antes de irme a dormir recé a mi abuela y la dí las gracias por su collar, me había traído mucha suerte en las audiciones a ciegas, la dije: 'Abuela, gracias a tu collar estoy en el equipo de David Bisbal, te quiero.' Me tumbé en la cama, alguna lágrima más cayó, algunas de emoción y otras de tristeza, pasados los minutos me dormí. Había sido el peor, pero a la vez el mejor día de mi vida.